Como anteriormente ya lo había comentado, soy Ingeniero Metalúrgico Industrial, egresada de la Escuela de Metalurgia en Monclova, Coah., la cual pertenece a la Universidad Autónoma de Coahuila y soy miembro de la generación 85 – 89. Elegí esta profesión porque me apasiona todo lo referente a la Química, en la rama que sea; desde que tengo uso de razón estoy leyendo las etiquetas de los empaques para saber el contenido, en la secundaria me expulsaron 3 días por estar experimentando con las substancias para observar que era lo que sucedía si mezclaba su contenido y es lógico que mi bachillerato lo hiciera en esa especialidad, soy técnico laboratorista egresada del C.B.T.I.S No. 36 en Monclova, Coah.
Al término de mi formación profesional estuve trabajando en al área minera; específicamente en Minera del Norte; unidad Hércules, Coahuila. Me desempeñé como auxiliar de metalurgista y renuncié al trabajo al cabo de 4 años y medio, por motivos de salud y siendo la metalurgista del área de operación y control de calidad.
Posteriormente trabajé en el área metal – mecánica y siderúrgica y aunque el área industrial es muy lucrativa económicamente hablando, se tiene la oportunidad de viajar y conocer otras personas por asuntos laborales , yo agradezco la oportunidad de haberme desempeñado en diversos puestos y haber aprendido mucho sobre todo en el manejo de personal; pero también reconozco que es muy estresante, sobretodo cuando hay problemas en la rutina diaria, y como son problemas que detienen producciones de millones de pesos, yo observaba que mis compañeros nunca aceptaban que se habían equivocado y culpaban a los demás y eso a mi me molestaba de sobremanera, que no fueran honestos y responsables consigo mismos, ahora a la distancia lo comprendo, mas no lo justifico, ya que eran padres de familia, con todas las obligaciones que eso conlleva y dependían única y exclusivamente de su trabajo para salir adelante.
Renuncié a todo eso cuando comencé con los preparativos de mi boda, para ese momento, tenía 8 años en el área industrial. Me casé en marzo de 1996 e inmediatamente me embaracé, por lo que a finales de junio de 1997 comencé a buscar trabajo, pero ya no quería trabajar mas en la industria, los horarios eran muy pesados y exigentes, ahora tenía un marido y un hijo que cuidar.
Hacía 3 años había comenzado a operar el Colegio de Estudios Científicos y Tecnológicos del Estado de Coahuila en San Buenaventura, es un bachillerato tecnológico que tenía en ese momento la especialidad de computación fiscal contable y electromecánico; asistí al plantel y cual es mi sorpresa al encontrar como subdirector académico a un antiguo compañero de trabajo de Minera del Norte, el Ing. Antonio Villarreal Flores, hablé con el solicitando empleo y afortunadamente había unas horas de la asignatura de Química, las cuales me fueron asignadas.
En realidad yo no siento ni pienso que haya comenzado a ser profesora cuando comencé a trabajar en el CECyTEC, sino desde mucho tiempo atrás; ya que desde la secundaria, en el bachillerato y durante la universidad, en mi casa siempre hubo compañeros a los que yo les explicaba cuando no entendían o estaban próximos a presentar un examen de regularización. Cuando estaba por terminar el bachillerato, mi madre me decía que tenía “madera” de profesora y me sugería que presentara el examen de admisión a la Normal básica, pero pudo mas el gusto por la Química y gracias a ello ahora doy clases y de la materia que me gusta, por lo que asistir a mi trabajo no es trabajo, sino una delicia hacer algo que te gusta y apasiona (y además me pagan).
Al principio fue un poco difícil, y voy a confesar porqué. En la industria tienes otro léxico, otra forma de expresarte, das órdenes al personal que tienes a tu cargo y esas órdenes la das de forma que se cumplan al pie de la letra. Inconcientemente en algunas ocasiones emplee ese mismo lenguaje y esa misma forma de pedir las cosas. En realidad los alumnos no se enojaban, les causaba risa que una mujer y profesora les hablara de esa manera; eso les dio confianza, no para hablarme de la misma manera, sino que veían que podían hablar de cualquier tema y no me “asustaba”. Me gusta mucho ayudar a los jóvenes alumnos con sus proyectos de investigación o en los concursos de prototipos a los que asisten, dándoles ayuda técnica y puliendo los diferentes aspectos a evaluar durante sus ponencias, ya que durante varios años me desempeñé como jurado en concursos de creatividad del COECyT .
Es muy satisfactorio cuando tus alumnos te dan un simple “gracias Profe” porque los ayudaste con asesorías para su examen de admisión a la Universidad y fueron aceptados y lloras de tristeza junto con ellos cuando terminan su ciclo en el bachillerato o lloras de alegría por sus logros, que en buena medida los hacemos nuestros porque contribuimos a ellos.
Todo trabajo tiene su parte obscura, y la docencia no es la excepción, faltan recursos para equipar el laboratorio, faltan aulas, etc. Pero sobre todo, falta motivación en los jóvenes para seguirse preparando, falta hambre por aprender y ser alguien importante en la vida, no solo alguien más. Me encantaría conocer más sobre la psicología del adolescente para sembrar en todos ellos las ganas de superarse. De todos es bien sabido el alto porcentaje de deserción que existe en el nivel medio superior y estoy en esta especialidad para contribuir, aunque sea un poco a disminuir ese porcentaje.
Me despido respetuosamente de ustedes y estamos en línea.
domingo, 14 de diciembre de 2008
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Maestra María Alicia
ResponderEliminarSaludos de su compañero y casi vecino de Palaú, he vuelto a leer su participación y tengo muy grabadfa sus palabras "hago lo que me gusta y todavía me pagan" sinceramente eso pasa con todos estos maestros apasionados de su docencia, creo estamos inmersos en un camino verdaderamente lleno de satisfaciones.Continuemos en lo que más nos apaciona y creo es la docencia.
Saludos de Miguel Angel Villanueva
Mtra. Ma. Alicia Villarreal Villegas:
ResponderEliminarMis deseos de que sigan siempre trabajando con ese entusiasmo. Esa postura le dará fortaleza toda su vida profesional, porque no será un peso, sino un logro.
En lo que comenta de dificultades en la docencia, creo que todos padecemos el mismo mal. Sé que no es posible exterminarlos completamente, pero también tengo confianza que haciendo un buen trabajo podemos alentar a los estudiantes a que tengan amor al estudio. No pierda de vista ese interés por estudiar, o al menos leer sobre la psicología del adolescente, le será de utilidad.
Ma. de los Ángeles Tabares L.
Maestra Ma. Alicia
ResponderEliminarMe encantó leer sus escritos, tiene fluidez su lectura. Me parece que a la docencia llegamos para cumplir un destino, es decir estamos en el lugar correcto.
Un saludo con sincera admiración.